Por José Calero - Agencia NA
La Argentina debió adoptar medidas para cerrar aún más su economía en los últimos meses, preocupada por la fuga de divisas y una reducción acelerada de su superávit comercial. Lo hizo en momentos en que el hemisferio norte atraviesa una severa crisis y necesita colocar sus productos en las naciones emergentes del sur.
Tal vez por ello, Estados Unidos, los países de la Unión Europea y algunas naciones latinoamericanas y asiáticas reaccionaron y criticaron con dureza el modelo económico que aplica el país, que va a contramano de lo que le exige la OMC. Un grupo de 40 países presentó una dura declaración contra la política comercial que aplica la Argentina. La crítica ya se había insinuado con una medida concreta por parte de EEUU, que sacó al país de un régimen de preferencias arancelarias por no pagar deudas a dos compañías tras un fallo del tribunal Ciadi del Banco Mundial.
Pero ahora subió de tono y apuntó a la columna vertebral del plan de hierro que tiene al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, como cabeza de playa. Una nota presentada por un conjunto de países ante la OMC en Ginebra castigó las "medidas restrictivas" aplicadas por la Argentina. La queja también fue firmada por México, Costa Rica y Panamá, que coincidieron en que la Argentina atraviesa un proceso de "falta de transparencia". También cuestiona la "profunda incertidumbre" que genera el país con sus políticas.
En la misma línea, los industriales de San Pablo montaron en cólera contra la Argentina. Para ellos, el método Moreno para las importaciones es tan "indescifrable" como el sistema cambiario argentino lo es para el BID y otros organismos, los cuales ya advirtieron que ese régimen, donde conviven tres valores para la divisa estadounidense, no tiene cabida en variable alguna. El dólar "oficial", que casi nadie ya puede comprar, cotiza a $ 4,40; el paralelo, que se adquiere en las cuevas a escondidas de los inspectores, vale $ 4,90 y el más sofisticado "contado con liqui", a través de la triangulación de bonos en dólares, vale $ 5,20. Semejante esquizofrenia cambiaria parece empezar a darle la razón a quienes sostienen que la Argentina va camino de ser indescifrable.